

En Valldoreix llevamos demasiado tiempo viendo cómo el gobierno de izquierdas se instala en una peligrosa deriva política basada en minimizar los problemas reales de nuestros vecinos.
Mientras aumentan las preocupaciones por las ocupaciones, las persecuciones personales, políticas y religiosas, ahora también vemos cómo el vandalismo y los grafitis se extienden por nuestro entorno con total normalidad institucional.
En el último debate sobre esta cuestión, propusimos destinar una partida económica a eliminar grafitis y combatir estos actos vandálicos. La respuesta del gobierno de izquierdas fue sorprendente y preocupante: minimizar el problema, afirmar que no es prioritario y sostener que no hacen falta más actuaciones en este sentido.
Nosotros pensamos exactamente lo contrario.
La suciedad llama a más suciedad. El abandono genera más abandono. Cuando la administración transmite que el vandalismo no tiene consecuencias, el mensaje que reciben algunos es que todo vale. Parece que la izquierda está convencida de que tolerar estas situaciones forma parte de su proyecto político.
Desde el Partido Popular seguiremos defendiendo medidas concretas para combatir el vandalismo porque Valldoreix merece mucho más que un gobierno que se pone de perfil ante cada problema.