

Hace un par de semanas tuve la oportunidad de leer con atención la entrevista que el Cugatenc hizo a Carme Roca, Presidenta de la Coordinadora de AFA’s de Sant Cugat, donde sostiene que ante la bajada de natalidad no debería cerrarse ningún grupo de la escuela pública y que el ajuste debe hacerse reduciendo plazas de la concertada.
Que un alcalde afirme públicamente que quien no considere que la ciudad está mejor “tiene un problema” no es una anécdota ni una frase desafortunada. Es una manera de entender el poder. Y, sobre todo, una forma preocupante de relacionarse con la crítica, con la discrepancia y con una parte importante de los vecinos de Sant Cugat.
A Sant Cugat, com en tants altres municipis de Catalunya, els canvis institucionals no sempre arriben amb estrèpit. Sovint s'introdueixen de manera gradual, gairebé imperceptible, camuflats en decisions tècniques que, vistes en conjunt, revelen una tendència inquietant: el progressiu replegament de l'Estat.